
El Presidente de la República, Santiago Peña, encabezó hoy un acto histórico de entrega de títulos de propiedad, marcando un hito en la política agraria del país.
Esta acción representa el paso definitivo "del odio al amor", dejando atrás décadas de violencia, promesas rotas y zozobra para dar lugar a la paz social y la reconciliación en el campo paraguayo.
Reparación histórica en zonas de conflicto
El acto benefició directamente a familias de comunidades emblemáticas y marcadas por luchas históricas, tales como Marina Kue, Barbero Kue, Santa Lucía, Arroyito, Nueva Mestre y Santa Teresa del Manduarã.
Las víctimas de los conflictos pasados, entre ellas, figuras como Don Milcíades Chilavert, de Barbero Kue, cuya familia aguardó 74 años por la regularización de su tierra, fueron recordadas con emoción. "Hoy el Estado asume su responsabilidad y sana esa herida", afirmó el mandatario.
La "Nueva Ruralidad" y el impulso económico
Esta entrega masiva de títulos dentro de la política de la "Nueva Ruralidad", es un modelo de desarrollo integral que va más allá de la simple entrega de tierras. Este modelo asegura el arraigo campesino a través de la inclusión de mujeres y jóvenes, el acceso a créditos, la construcción masiva de viviendas y la apertura de mercados seguros mediante la ley Hambre Cero, señaló el Primer Mandatario.
Según los conceptos del economista Hernando de Soto y en estudios del Banco Mundial y la FAO, el titular del ente rural subrayó que la titulación transforma el "capital muerto" en un motor económico que puede elevar la productividad agrícola hasta en un 40%. La medida integra formalmente al trabajador rural al contrato social y al orden económico del país.
Derechos Humanos y el "Kerayvoty" campesino
La política de tierras del Gobierno está alineada con el mandato de la Constitución Nacional y la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), garantizando el derecho inalienable a una vida digna.
Entregar un título no es solo regularizar un lote; es blindar los derechos humanos del campesino.
El presidente reafirmó su compromiso a largo plazo con el sector rural junto al vicepresidente Pedro Alliana, asegurando que su trabajo por el desarrollo integral no culminará en agosto de 2028.
Hubo un llamado a un esfuerzo conjunto para que esta política de Estado perdure en el tiempo y se convierta definitivamente en el sueño anhelado del campesino paraguayo: una vida digna, próspera y en paz.