En el pasado, el Presupuesto anual del Instituto superaba los G 500 mil millones, mientras que actualmente es de apenas un poco más de G 130 mil millones. Sin embargo, hoy día se está entregando un promedio de 4.000 títulos por año, cuando en el pasado era un poco más de 900.
Frente a un histórico déficit en materia de regularización de tierras y a un presupuesto que limita considerablemente su capacidad operativa, el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT), presidido por el Prof. Econ. Francisco Ruiz Díaz, viene implementando una nueva estrategia, la Nueva Ruralidad, orientada a obtener mayores resultados con los recursos disponibles.
Las acciones se enmarcan en las políticas establecidas por el gobierno del presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana.
Ruiz Díaz explicó que la institución enfrenta actualmente una demanda social que supera ampliamente sus posibilidades presupuestarias. Sin embargo, sostuvo que esta situación no ha impedido avanzar en soluciones concretas, particularmente mediante la titulación masiva de tierras, la modernización de los procedimientos y la optimización de los recursos humanos y técnicos. Uno de los principales cambios impulsados por la actual administración es el reemplazo progresivo de un modelo basado en trámites individuales por una metodología de intervención integral de cada asentamiento y colonia, el Barrido Predial Masivo BPM. A través de este método, el INDERT puede relevar y procesar simultáneamente la situación de numerosos lotes, permitiendo acelerar los procesos de mensura, regularización y titulación.
La estrategia busca que el Estado deje de actuar únicamente cuando cada beneficiario inicia individualmente un trámite y pase a ir al territorio para identificar, ordenar y resolver de manera colectiva los problemas de la tenencia de la tierra. Esta modalidad permite aprovechar mejor los recursos disponibles y multiplicar el impacto de cada intervención institucional.
Más títulos con los mismos recursos
El trabajo adquiere particular relevancia considerando las limitaciones presupuestarias que enfrenta el instituto que dispone actualmente de recursos significativamente menores a los que administraba años atrás, mientras que la demanda de tierras y regularización continúa siendo elevada.
Ante esta realidad, la institución apunta a una política de eficiencia y priorización, concentrando esfuerzos en procedimientos que permitan avanzar simultáneamente sobre grandes cantidades de expedientes y beneficiarios.
La titulación masiva se convierte así en una herramienta para hacer más con menos, reduciendo tiempos y costos y evitando que cada familia tenga que afrontar por separado procesos técnicos y administrativos que pueden ser abordados de manera conjunta por el Estado.
El presidente del INDERT planteó que la situación actual debe ser comprendida como consecuencia de un problema estructural acumulado durante décadas.
El Paraguay arrastra un enorme rezago —más de un siglo— en materia de formalización de la propiedad rural. Por ello, la administración actual sostiene que no resulta suficiente continuar con el esquema tradicional de tramitación de títulos: fue necesario cambiar la escala y la metodología de intervención del Estado, priorizando la regularización de colonias y comunidades que permanecieron durante años sin seguridad jurídica sobre sus lotes.
De la tierra ocupada a la propiedad formal
La política impulsada por el INDERT parte de una premisa fundamental: el título de propiedad no constituye solamente un documento jurídico, sino una herramienta de desarrollo, ya que la formalización permite que las familias tengan seguridad sobre la tierra que ocupan, facilita el acceso al crédito y a programas productivos y genera mejores condiciones para invertir, producir y transmitir legalmente el patrimonio a las siguientes generaciones. Por ello, el proceso de titulación es presentado como parte de una política más amplia de desarrollo rural.
No obstante, la situación presupuestaria constituye uno de los principales obstáculos para responder a la magnitud de las necesidades existentes. Pero, al mismo tiempo, el INDERT busca demostrar que la falta de recursos no debe traducirse necesariamente en inacción.
La institución apuesta a la reorganización de sus procesos, la utilización de nuevas herramientas técnicas, el trabajo territorial y la articulación con otros organismos públicos y actores del sector privado y productivo. El objetivo es avanzar progresivamente en la solución de un problema que trasciende a una administración y que constituye uno de los grandes desafíos históricos del Paraguay rural.
La estrategia, en definitiva, apunta a transformar la limitada capacidad presupuestaria en una mayor capacidad de gestión: más territorio relevado, más procesos resueltos y más familias incorporadas a la formalidad jurídica de la propiedad.
De esta manera, el INDERT busca que la reforma agraria deje de medirse solamente por la cantidad de tierras distribuidas y pase a evaluarse también por la cantidad de familias que finalmente reciben seguridad jurídica, pueden producir con tranquilidad y convierten la tierra en un verdadero patrimonio familiar, en definitiva, la Nueva Ruralidad.